jueves, 31 de marzo de 2016

LA CURIOSA MUERTE DE FELIPE III


Felipe III (1578-1621)
   Felipe III (1578 - 1621) fue un espécimen más de la endogámica política matrimonial de la Casa de Austria. Sus padres, Felipe II y Ana de Austria eran tío y sobrina respectivamente, pero es que, para asombro del personal, sus abuelos también compartían parentesco, eran primos hermanos. Con semejante pedigrí era fácil que los problemas de consanguinidad se empezaran a hacer palpables en su regia persona. 
     Tuvo un reinado algo breve en comparación con sus antecesores, puesto que ocupó el trono entre 1598 y 1621. Varias decisiones importantes marcaron su actuación, la expulsión de los moriscos (1609), "Tregua de los Doce Años" con los rebeldes holandeses (1609), paces con Inglaterra y Francia o la entrada en la "Guerra de los Treinta Años" (1618-1648). Por otro lado, dejó las funciones de gobierno en manos de validos, el corruptísimo Duque de Lerma y, posteriormente, su hijo el Duque de Uceda. 
     Pero si por algo traigo a estas páginas al tercer Felipe es por una anécdota que circula sobre su fallecimiento, producido tal día como hoy del año 1621. Todo por culpa del protocolo que se seguía en la corte de los Austrias, siempre caracterizado por ser muy estricto, nada se dejaba al azar, todo estaba asignado y reciamente establecido. Pues se da la casualidad que aquel mes de marzo del que sería funesto siglo XVII español, Felipe III estaba despachando sus asuntos de Estado en el Alcázar de Madrid cuando unos criados colocaron un brasero para que su Majestad no sufriera los rigores del frío madrileño. Transcurrido un rato, alguien debió percatarse de que los calores que estaban afectando a la regia persona podrían provocar que tuvieran que recoger al rey de un charco y con fregona. Inmediatamente dieron aviso para que se retirase de allí el popular braserito, tarea que estaba asignada al Duque de Uceda quien en ese preciso momento no se encontraba en el lugar. Como nadie se atrevía a hacer el cometido asignado a otra persona por el regio protocolo, cuando al fin solventaron la incidencia el sudor de Felipe III manaba en abundancia a la vez que le subía la fiebre. 
Cristóbal Gómez de Sandoval y de la Cerda,
duque de Uceda
     Esa misma fiebre y la erisipela (una infección provocada por los estreptococos que se caracteriza por manchas de color rojizo en la piel) aceleraron la entrega del alma del tercer Felipe al Creador. Suponemos que como todo mortal no tendría prisa en resolver ese asuntillo, aunque estamos hablando de reyes absolutos a los que únicamente podría juzgar un indulgente Dios que les haría menos gravosos sus pecadillos. Aún así, extraigamos la moraleja de la historia, hay braseros que matan. 

martes, 9 de febrero de 2016

EDIFICANTES RELATOS PARA ESTE TIEMPO

     -¡¡¡40 días, pater!!! ¡Pero eso no pué ser! -bramó Centulio.
Centulio Cenagoso Cerezo es un labrador de aspecto cetrino y grandes hechuras, conocido por el sobrenombre del "tresce" por obra de sus padres y gracia de Don Obdulio Colavieja, párroco de San Gregorio, quien obsesionado por el descubrimiento de las reliquias de los santos mártires del Sacromonte decidió expandir la fe única y verdadera bautizando a todos los nacidos entre su feligresía con tan martiriológicos apelativos. Por ello abundan los Cecilios, Hicisios, Maronios, Panuncios, Tesifontes, Turilos y todo el santoral de varones apostólicos martirizados por romanos, visigodos y árabes. 
     -Sí, hijo sí -responde pacientemente el padre predicador Don Rómulo Ortiguilla, apodado entre su parroquianos como "romuloyremo" no por su desmedida afición por la Historia de la antigua Roma, que jamás tuvo tal, sino porque todo el vecindario conoce que Don Rómulo, como experto tocador de señoras, fue sorprendido durante su ministerio evangélico en Cantillana por el cornudo marido barquero de una dilecta beata mientras honraba con ella el pagano arte de Venus. Éste, poseído por la bravura de un Júpiter Tonante, le asestó un tremendo porrazo con el remo de madera maciza de olivo que portaba alcanzándolo de lleno en toda la cocorota y dejándole de recuerdo una pequeña hendidura acompañada de cicatriz que aún hoy se le hace visible, a pesar de la tonsura, junto a la ceja izquierda cada vez que el sol le ataca desde ese lado. 
     -¿¿¿Pero pater??? ¿Me está diciendo que habré de pasar 40 días sin echarme ni un triste cacho carne al gañote y sin poder tener arrejuntamiento con la bendita de mi Venancia? ¡¡¡Que no, que eso no pué ser!!! -gruñó nuevamente Centulio.
     -¡Dios bendito! dame paciencia -musitó Don Rómulo. Éste tiene las entendederas tan cortas como las de su padre Indalecio Cenagoso el "ceporro", de quien se decía que no es que fuera bruto sino que ahorraba en pensamiento, así en su vida nunca tuvo ninguno por no malgastar inteligencia -meditó para sí. 
     -No sé, no sé... -se atestaba Centulio. 
     -Mira Centulín, tu vienes el miércoles, te pongo la ceniza como señal de tu arrepentimiento y penitencia, te comportas como un buen cristiano evitando los pecados y sin dejarte llevar por la tentación durante los próximos 40 días y ya veremos ¿eh? Si fuere preciso te vas a dormir al corral y dejas a la Venancia a lo suyo ¿estamos? -Romuloyremo, perdón, Don Rómulo se ha percatado por el rabillo del ojo que una de sus más fieles feligresas ha entrado con urgencia en busca de confesión, de ahí su premura por despachar al tresce.
     Allá va Centulio con su mugre fielmente pegada al cuerpo por estratos anuales y sus aperos de labranza al hombro, rascándose el pelo ralo de su cabeza a cinco dedos porque no tiene más con qué hacerlo en esa manaza que le dio el Creador y que más parece catálogo de miembros viriles que deditos de novicia bordadora. Mientras tanto y sin abandonar el tema, Don Rómulo saca brillo a su hisopo más preciado mientras departe con la beata en el más sagrado secreto de confesión. Siempre hubo clases y los pecados de unos no son los pecados de otros. 

martes, 26 de enero de 2016

LA TELE CUMPLE 90 AÑOS

John Logie Baird (1888-1946)
     Tal día como hoy de 1926 es una fecha marcada en la Historia de la televisión. El ingeniero e inventor escocés John Logie Baird (1888-1946) desarrolló la primera emisión pública de la que se tienen noticias. Para ello reunió un grupo algo heterogéneo de científicos y periodistas que fueron los primeros que pudieron comprobar in situ tan innovador descubrimiento. 
     Pero no vayan ustedes a pensar que la prueba fue un éxito rotundo, pues por aquella época el color en televisión no era ni siquiera un sueño, además de que la técnica no favorecía precisamente la nitidez de la imagen. Por otro lado, Baird para sus experimentos de transmisión de imágenes en movimiento solía emplear marionetas, lo cual hace que el programa visionado quizás tampoco fuera el colmo del entretenimiento. La parte positiva es que no había mucha competencia entre cadenas como en la actualidad, puesto que la única existente era, como no, Baird TV. Aún así, lo que narraron los privilegiados que asistieron a la emisión demuestra que percibieron rápidamente los usos que tal innovación podría alcanzar en el futuro... y no se equivocaron. 
Baird enseña parte de su nuevo invento
     Meses después las transmisiones continuarían, primero entre ciudades inglesas y posteriormente progresarían cruzando el Océano Atlántico hasta alcanzar el Nuevo Continente. Los periódicos, en sus crónicas, también bautizaron el nuevo aparato como "televisor", término de gran éxito que se transformaría en "la caja tonta" para llegar a ser la tan familiar tele como la conocemos hoy día.  
     En la actualidad el número de emisiones crece sin parar casi a diario y la televisión dejó hace décadas de ser un elemento experimental para convertirse en un entretenimiento de masas alrededor del cual se congregan desde familias enteras para disfrutar de su programa favorito hasta grupos de aficionados para ver el partido de fútbol del equipo de sus amores, todo ello gracias al pionero Sr. Baird. 

miércoles, 1 de julio de 2015

RECOMENDACIÓN BIBLIOGRÁFICA (XV)

     Muchos términos se utilizan para definir lo que consideramos excentricidades de las instituciones o las personas, desde lo casposo a lo más moderno friqui. La prueba de que esas idas de olla son un clásico español, como los toros, el flamenco o la tortilla de patatas, nos la da el maestro de periodistas, ya fallecido, Luis Carandell. Para toda una generación de tele-españolitos mencionar a Luis Carandell es recordarle los informativos o las tertulias de TVE1, donde este personaje televisivo con sus gafas y su sempiterna perilla se dirigía a nosotros con su firme voz. Ahora además, los más jóvenes podemos tener acceso a una de sus recopilaciones periodísticas que nos muestran el lado más poco convencional, o rancio si ustedes quieren, de una España que se asomaba a la modernidad de los años 70. 
     Y es que gracias a las editorial Maeva, y prologado por el televisivo Pablo Motos, podemos disfrutar nuevamente a los 45 años de su primera publicación de todo un clásico del humor carpetovetónico. Como se afirma en las críticas, es una forma más de acercarnos a nuestra historia y así conocernos para querernos un poquito más. Por este show desfilarán desde las "pililas" marca Tudor a editoriales que prometen por fascículos la técnica definitiva para poner a sus pies a las mujeres, pasando por libros de cocina convenientemente expurgados por curas que velarán por su moral o la "guerra del biquini" en una piscina zaragozana. Todo un ejemplo humorístico de la más castiza españolidad, para no perderse.
     

miércoles, 13 de mayo de 2015

BERLÍN, VERANO DE 1945

     Hace una semana apareció en algunos medios de comunicación españoles este vídeo en el que se muestra el estado de la ciudad de Berlín durante el verano de 1945, inmediatamente después del final de la Segunda Guerra Mundial (1939 - 1945).
     Tullidos, soldados aliados que pasean por la ciudad, civiles que contribuyen a las labores de desescombro de edificios en ruinas que se asemejan a esqueletos vacíos tostándose al sol berlinés, niños adoquinando calles contribuyendo así a la reconstrucción, mujeres mayores acarreando bártulos en improvisados carritos, tranvías supervivientes que abarrotados conducen a la exhausta población a sus destinos, la Puerta de Brandeburgo con el cartel anunciador del cambio de jurisdicción, retratos gigantes del omnipresente Stalin que recuerdan en qué zona de Berlín te encuentras, el jeep militar americano orgullo de su industria automovilística en tiempo de conflicto, la Cancillería del Reich de los mil años símbolo del efímero poder nazi, ecos de discursos triunfalistas en un Palacio de Deportes semiderruido... En definitiva, un tapiz hecho con los retazos de un mundo en guerra. 

martes, 28 de abril de 2015

UN REY BAJO EL APARCAMIENTO

Ricardo III (1452 - 1485)
     ¡No! No se me preocupen por el título de este encabezamiento, que ningún honorable miembro de la estirpe regia ha trocado los respetables cubiertos de plata de las recepciones oficiales por las menos glamurosas llaves inglesas de reparación de automóviles en el parking de un centro comercial. El hecho al que quiero referirme se remonta a algunos siglos atrás en el tiempo, concretamente a la  Batalla de Bosworth que tuvo lugar allá por 1485.
     Existió por aquel inquieto siglo XV un grave problema dinástico en el seno de la monarquía inglesa. Una guerra civil conocida como "Guerra de las Dos Rosas" (1455 - 1487) que enfrentó a las familias de los Lancaster contra los York, cada una representada en su emblema por una rosa roja y una blanca, respectivamente. De esta pugna emergerá la contrahecha figura de Ricardo de York (1452 - 1485), sobre todo si nos atenemos a las descripciones físicas que de él se hicieron (tanto en las crónicas como en el teatro, lean "Ricardo III" de Shakespeare y entenderán) y a las recientes pruebas que nos ha aportado la arqueología. Este personaje llegó al trono de rebote, pues era uno de los menores de entre sus hermanos, coronándose rey de Inglaterra en 1483 después de que sus sobrinos, legítimos herederos del reino, fueran encerrados en la tétrica Torre de Londres donde nada se sabe de su oscura desaparición, a la que probablemente contribuyó su querido tío por el ansia viva de reposar su torcido lomo en tan mullido y confortable asiento real, convenientemente acicaladas sus sienes con la preceptiva corona. Los dolores de espalda es lo que tienen, un sillón cómodo soluciona el trance.
     Pero como la alegría dura poco en la casa del pobre, este pasajero alivio sólo alcanzó hasta la mentada batalla, cuando el 22 de agosto de 1485 Ricardo III a la grupa de su brioso corcel, al que luego según Shakespeare querría cambiar por su reino, se enfrentó con su oponente Enrique Tudor. Por lo que sabemos, a pesar de esa escoliosis que arrastraba desde su tierna adolescencia y que le hacía tener unas hechuras algo dispares, el monarca despachó a varios oponentes de alcurnia camino del otro mundo hasta que fue traicionado por una facción de su propio bando, cayendo finalmente en combate (hecho éste que le valió, curiosamente, para ser el último rey inglés muerto en batalla). 
Restos de Ricardo III. Obsérvese el aspecto de su columna vertebral
     Y llegados aquí es donde comienza la peripecia que hace a sus huesos descansar bajo un parking del centro de la ciudad de Leicester. Su aporreado cuerpo (presentaba 10 lesiones, algunas de ellas incompatibles con la vida, que diría algún refinado doctor) fue colocado sobre un caballo y expuesto como su madre lo trajo al mundo, además de ahorcado post mortem. Semejante tratamiento fue una gentileza de Enrique VII, su otrora rival y ahora victorioso y flamante monarca. Tras el escarnio, los restos de Ricardo III fueron depositados en la iglesia franciscana de Grey Friars, pero como ocurre tantas veces, este edificio fue demolido en siglos posteriores, perdiéndose todo rastro de su tumba. 
     En 2012 gracias al trabajo de varios expertos se localizó el lugar y, más tarde, el esqueleto de un varón con daños en su columna vertebral y múltiples heridas compatibles con una muerte violenta. La comparación de ADN con alguno de sus actuales parientes confirmó la identidad del finado, que desde el pasado 26 de marzo de 2015 ha encontrado su eterno descanso en la catedral de la ciudad donde fue sepultado hace más de cinco siglos a toda prisa y sin pompa alguna. La Historia la hacen los que ganan, para muestra este botón.

jueves, 12 de marzo de 2015

ANÉCDOTAS HISTÓRICAS (IV)

El General Ramón María Narváez (1800 - 1868)
     El siglo XIX español es muy proclive a anécdotas de carácter curioso. Si en una entrada anterior hablábamos de lo que le ocurrió al general Leopoldo O'Donnell (1809 - 1867) en la despedida de la reina Isabel II cuando éste se marchaba a la guerra de Marruecos, hoy quiero rescatar algo que le sucedió a otro general decimonónico, también presidente del gobierno durante varias etapas. Se trata de Ramón María Narváez y Campos (1800 - 1868). 
     El General Narváez nació en la granadina localidad de Loja, pueblo famoso por su bello emplazamiento y por unos deliciosos roscos que llevan el nombre del lugar. De una familia noble de la zona, Narváez entraría en el ejército con 15 años para ir escalando puestos al calor de los conflictos bélicos que se desatarían en la convulsa España. Enemigo acérrimo del progresista General Espartero, uno de sus rivales, Narváez sufriría el exilio y un atentado del que saldría vivo, para posteriormente entrar en puestos políticos de la más elevada relevancia.
     Con la mayoría de edad de la reina Isabel II, durante períodos alternos de tiempo, y en hasta siete ocasiones entre los años 1844 y 1868, ejercería la Presidencia del Consejo de Ministros, cargo que equivaldría al de actual Presidente del Gobierno. La única salvedad es que los procedimientos para designar al presidente no siempre implicaban la convocatoria de un proceso electoral, la "dedocracia" era más activa que la democracia. Su importancia como figura política del partido moderado en la España del siglo XIX llegó a ser tan honda y sus enfrentamientos con sus rivales tan duros, que fue apodado El Espadón de Loja. 
Mausoleo del General Narváez en Loja (Granada)
     La anécdota curiosa de Narváez parece ser que se produjo llegado el momento de entregar su alma al Creador. En su lecho de muerte, y como era costumbre, un sacerdote vino a auxiliarlo espiritualmente para hacerle menos aciago su paso al otro mundo. La escena no debió de tener desperdicio, pues se dice que cuando el clérigo le preguntó si perdonaba a sus enemigos, el General negó tajantemente y afirmó: No tengo enemigos, padre, los he fusilado a todos. Desconocemos la cara que se le quedaría al pobre cura al escuchar semejante respuesta, igualmente tampoco se puede asegurar si el insigne Narváez estaba contagiado del pernicioso virus malafornicius granatensis, aunque tal arranque de moribunda sinceridad nos puede hacer pensar que así era.

jueves, 26 de febrero de 2015

RECOMENDACIÓN BIBLIOGRÁFICA (XIV)

     El pasado mes de enero se lanzó en edición de bolsillo la penúltima obra del maestro Juan Eslava Galán. En 2014 se conmemoraron los 100 años del inicio de la Primera Guerra Mundial ó Gran Guerra, un conflicto devastador que dejó hondas consecuencias tanto económicas y materiales como ideológicas en la mentalidad de los europeos que la padecieron. 
     Todo ello, entendido como un pilar más en la configuración de la Europa que vivimos, ya hace interesante el conocimiento de este hecho bélico por sí. Pero, si además, le unimos el personal estilo del autor conseguimos que leer esta guerra contada para escépticos sea infinitamente más atractivo. Todo aquel que lo haga conocerá mejor los hechos y hallará respuesta a preguntas como: ¿es posible saber si estamos en Alemania ó Francia por el tamaño de los excrementos humanos? ¿Por qué el Lusitania fue tan importante para la guerra? ¿Dónde estaba el general Pétain antes de iniciar las ofensivas? ¿Qué hacían los "boches" y los "poilus" junto con los "tommies"? ó ¿Qué pinta un jamón momificado en una taberna del centro de Jaén? 
     Os animo a la lectura, a encontrar las respuestas y a unas buenas risas aseguradas cuando Juan Eslava Galán está por medio. 

domingo, 25 de enero de 2015

EL ANIMAL MÁS BELLO DEL MUNDO

     Hace décadas, cuando la televisión estaba en pañales y no había llegado a la intimidad de nuestros hogares, el cine era la forma más genuina de espectáculo en el que informarse por medio del NO-DO o disfrutar evadiéndose con las grandes aventuras, y es que en el cine se podía hacer de todo (véase "Cinema Paradiso"). Esta situación creó importantes mitos de la gran pantalla, actores y actrices que desfilaban ante nuestros ojos como si fueran personajes bíblicos, históricos, o los más arraigados tópicos americanos, caso del detective con gabardina de cuello alto y sempiterno cigarrillo que se consume lentamente en unos labios que expresan, junto con el rostro que los enmarca, una mueca mitad incredulidad, mitad chulería (pónganle la cara de Humphrey Bogart y ya me dirán). Otro arquetipo fue el representado por la señora de muy buen ver, lo que los franceses definen como femme fatale, que arrastra al protagonista a la perdición más absoluta de la que no alcanza a librarse porque no puede o porque tampoco quiere. En ese punto y como habría dicho mi abuela, sarna con gusto no pica. 
     Es en este último caso, en el que la protagonista de esta entrada tiene mucho que ver. Se trata de Ava Gardner (1922 - 1990), de la que hoy se cumplen 25 años de su desaparición. Una actriz de los años dorados de Hollywood, los de las películas en blanco y negro que aún hoy encandilan a los cinéfilos, o de las grandes superproducciones que vendrían entre los años 50 y 60 a España, en las que por un bocadillo y unas pesetas que cambiadas a dólares no suponían casi nada se contrataba a todo un pueblo como extras haciendo de romanos en proceso de caída, cristianos en proceso de reconquista, rusos en proceso de sovietización o lo que el director de turno gustase de ver procesándose, que para hacer de bulto siempre hubo muchos voluntarios, entre ellos hasta futuros presidentes de gobierno como Adolfo Suárez. 
     Esta última referencia hispana viene al hilo, ya que la gran Ava Gardner, consumada especialista en el papel de femme fatale, fue una amante de nuestro país y de nuestros paisanos, puesto que además de casarse hasta en cuatro ocasiones tuvo una lista de romances entre la que se cuenta que estaba el torero Luis Miguel Dominguín (el padre de Miguel Bosé, para las nuevas generaciones). Sin duda, esta musa de los sueños más húmedos de los españolitos del momento, debió de ser una mujer de las que dejan huella, y es que aunque bautizada como "el animal más bello del mundo" apodo que parece ser detestaba, su silueta acodada en la barra del madrileño Bar Chicote con esa piel blanca y tersa, melena negra rizada, mirada cautivadora y profunda, senos turgentes, cintura estrecha, muslos acogedores, piernas interminables, y pare usted de contar que se me anima la parroquia y descarriamos varias almas cándidas, a buen seguro hicieron perder a más de uno el seso, la voluntad y muchas cosas más. 

miércoles, 24 de diciembre de 2014

TREGUA POR NAVIDAD

Alemanes e ingleses posan juntos en una fotografía publicada a inicios de 1915
     Hace exactamente 100 años se produjo un acontecimiento que podríamos tildar de sorprendente, sobre todo teniendo en cuenta el marco en el que tuvo lugar. Europa se desangraba, desde principios de agosto, en una guerra que pasaría a los anales por el elevado número de víctimas y por el impacto emocional que produjo entre la población de todos los países este hecho. Pero algo inusual, desde nuestro actual punto de vista, acaeció aquella nochebuena de 1914. En el frente de Ypres, donde alemanes e ingleses dirimían sus diferencias a cañonazo limpio, comenzó a elevarse un cántico, Stille Nacht! (el popular "Noche de Paz") desde las trincheras germanas que fue respondido desde las británicas por escoceses, galeses e ingleses que rememoraron su repertorio más popular de villancicos navideños. 
Monumento conmemorativo en Ploegsteert, Bélgica.
Un balón sobre restos de artillería
     Parecía que en aquel momento, sobre la barbarie de la guerra, triunfaban de forma efímera los mejores sentimientos del ser humano. Se inició así una tregua navideña, tras acordar un pequeño alto el fuego, que sirvió para recoger los cadáveres de los compañeros de armas caídos a la vez que para intercambiar cigarrillos, whisky y demás viandas amigas del combatiente. De la misma manera, espontáneamente, comenzó a rodar sobre la tierra de nadie un improvisado balón de fútbol, pateado por unos treinta soldados de ambos bandos que volvían, aquel día de Navidad, tras meses a practicar su afición favorita, todo ello observado por los que pululaban por allí disfrutando de aquel oasis en el desierto bélico. Por cierto, es de reseñar que aquel encuentro se jugó ¡¡¡sin árbitro!!! Aunque el resultado del mismo es más discutido, se afirma que vencieron los fritzs por la tradicional deportividad inglesa. 
     Sin embargo, cuando estos hechos llegaron a los oídos de las altas instancias militares se trató de eliminar todo recuerdo de este acontecimiento, pues se consideraba que era una confraternización con el enemigo inaceptable. Cualquier tipo de fotografía, carta con alguna referencia, etc. fue censurada. Aquello no podía jamás volver a repetirse. 

jueves, 30 de octubre de 2014

RECOMENDACIÓN BIBLIOGRÁFICA (XIII)

     Esta mañana, viendo las fechas que se aproximan, he recordado como en mis cada vez más lejanas clases de literatura, como alumno, había un espacio para el género de terror. Por eso quiero recomendar desde aquí al maestro del miedo psicológico que fue Edgar Allan Poe, que siempre vuelve con vigencia llegados a esta parte del año.
     Pero cuidado, si luego no podéis dormir por la noche, yo no me hago responsable. 

miércoles, 24 de septiembre de 2014

LA BATALLA DE LA ESCALERA DE PALACIO

Escaleras de acceso a las habitaciones del Palacio Real
     Cuando imaginamos una batalla viene a nuestra mente la épica, el honor o el sacrificio del que siempre anda revestido todo acontecimiento bélico. Pero cuesta imaginar, cuando visitamos edificios tan impresionantes y solemnes como el Palacio Real de Madrid, que en el interior de sus dependencias se produjeron choques armados que podrían calificarse de tales. Rescatamos hoy así el episodio algo desconocido que acaeció el 7 de octubre de 1841 en dicho lugar. Para ello, comenzaremos indicando que la situación política en la España del siglo XIX estuvo marcada siempre por la inestabilidad y las veleidades más o menos revolucionarias de los políticos y militares de turno, apoyados los unos por los otros. 
     En 1833 fallecía el rey Fernando VII dejando como heredera a su hija Isabel II, menor de edad, tutelada por su madre la reina María Cristina que ejerció la regencia hasta 1840, cuando una fuerte crisis política la obligó a dejar el cargo de regente en manos del general progresista Baldomero Espartero, éste ocupó el puesto hasta que otra crisis política, en 1843, le forzó a abandonarlo, e Isabel II fue declarada mayor de edad. 
     Es en este contexto en el que se produce uno de los muchos pronunciamientos militares llevados a cabo en la España decimonónica. Durante el año 1841, la recién depuesta regente María Cristina de Borbón y su segundo marido (con el que se casó en secreto) Fernando Muñoz y del que se decía que había parido más Muñoces que liberales había, pues tuvo 8 hijos de ese segundo matrimonio, trataron de conspirar para que ésta recuperase la regencia. Implicaron en sus tejemanejes a políticos moderados como Francisco Javier de Istúriz o a generales como Leopoldo O'Donnell y Ramón María Narváez. Éstos y sus colaboradores protagonizaron diferentes levantamientos de tropas en ciudades como Bilbao, Pamplona, Vitoria o Zaragoza, pero sin llegar a alcanzar sus objetivos de recuperar la regencia. 
El general Diego de León dirige el asalto al Palacio
     Llegamos así al hecho que más llamaría la atención de esta sublevación, cuando en la noche del 7 de octubre, los generales Diego de León (cordobés, cuyo nombre lleva una calle que confluye en la céntrica Plaza de las Tendillas) y Manuel de la Concha deciden entrar en el Palacio Real con la intención de raptar a Isabel II. Pero hete aquí que los alabarderos de palacio, comandados por el coronel Domingo Dulce, les plantan cara en las mismas escaleras de acceso, resistiendo firmemente y abortando, con ello, la operación de secuestro que pretendían llevar a efecto. Este fracaso le costaría la vida al general Diego de León, protagonista más patente de la sublevación, que sería fusilado una semana después, ya que el regente general Espartero no perdonó la vida a los conjurados. Había honor, más no la imprudencia de dejar vivos a los rivales políticos.
     

domingo, 31 de agosto de 2014

JACK EL DESTRIPADOR EMPIEZA A MATAR

Recreación de un asesinato de Jack el Destripador
     Tal día como hoy de hace 126 años se iniciaba uno de los casos policiales, probablemente, más enigmáticos de la Historia. En el populoso distrito de Whitechapel en Londres, una serie de asesinatos conmocionarían a la ciudad, desatarían la histeria colectiva y marcarían el inicio del misterioso mito del asesino en serie apodado como Jack el Destripador. 
     El contexto en el que se produjeron los crímenes es de sobra conocido, la Inglaterra industrial acumulaba extensas bolsas de pobreza y marginalidad en las grandes ciudades, donde sus habitantes malvivían en unas condiciones miserables en las que el abuso del alcohol y la prostitución eran una constante para evadirse de las penosas condiciones de vida y un complemento económico fraguado contra las paredes de oscuros callejones que prolongaba la lánguida subsistencia familiar.
Es fácil imaginar que nada positivo podía extraerse de lo que podríamos calificar como submundo, en el que la violencia y los asesinatos eran algo frecuente. 
     Es así como el 31 de agosto de 1888, sobre las 3'30 - 4 de la madrugada, el carretero Charles Cross y su compañero Robert Paul descubrían en Buck's Row (hoy calle Durward) el cadáver de Mary Ann Nichols, prostituta de 43 años de edad, dando aviso al policía John Neil de tan macabro hallazgo. El cuerpo presentaba la garganta seccionada y una profunda herida en la parte inferior del abdomen. Involuntariamente, la señora Nichols se convirtió en la primera víctima atribuida a Jack el Destripador, asesino cuya identidad jamás ha sido revelada. Posteriormente la seguirían Annie Chapman, Elisabeth Stride, Catherine Eddowes y Mary Jane Kelly, entre septiembre y noviembre de 1888. 
     Las muertes violentas en la zona siguieron produciéndose, pero estas cinco chicas se consideran las cinco víctimas canónicas. El cese de las muertes, de la misma misteriosa forma en la que se iniciaron, contribuyó a alimentar el mito del asesino en serie, a la par que amplió el abanico de sospechosos. Desde entonces muchas hipótesis se han barajado sobre la identidad del culpable, desde actores, carniceros, médicos, pintores, pasando hasta por miembros de la realeza, pero son todo teorías que, a día de hoy, continúan alimentando la incertidumbre sobre quién se escondía tras los asesinatos.
     Pero eso sí, si usted visita Londres, podrá recorrer los puntos donde se produjeron dichas muertes, pues son un interesante reclamo turístico. 

domingo, 25 de mayo de 2014

A LA CAZA DE CERVANTES

     Como venía a concluir la periodista Nieves Concostrina en uno de sus libros sobre anécdotas de cadáveres famosos, una vez muertos las cosas no salen como el difunto quiere. Pero para compensar este tema, y aprovechando las modernas técnicas de investigación, en estos días se ha estado llevando a cabo la búsqueda de los restos mortales de Don Miguel de Cervantes Saavedra (1547 - 1616), inmortal autor de "Don Quijote de la Mancha". 
     Conocida es su aventurera vida, en su niñez anduvo por la Villa y Corte, Andalucía y Castilla. Posteriormente pasó a Italia apenas rozada la veintena, desde donde se enroló como soldado para ir a combatir contra el turco en la batalla de Lepanto, allí alcanzaría su famoso sobrenombre al ser herido en una mano. Repuesto siguió su carrera militar, pero al regresar a España fue capturado por los piratas berberiscos que lo confinaron en Argel durante cinco años (1575 - 1580). Liberado por los padres trinitarios regresa, por fin, a la península y comienza a buscarse la vida en la Corte de Felipe II. Se establece en Sevilla donde llega a trabajar como recaudador de impuestos, algo que le conducirá a la cárcel al detectarse irregularidades con el dinero que administraba. En los últimos años de su existencia vivió, además, en Valladolid y Madrid, donde finalmente falleció a los 68 años, siendo enterrado en el convento de clausura de las monjas trinitarias. Como se ve, su vida daría para una superproducción de Hollywood, animo desde aquí a los guionistas. 
Frailes trinitarios rescatan a Cervantes
     Pero al contrario de lo que ocurriera con otros famosos escritores coetáneos, casos de Lope de Vega o Calderón de la Barca, los restos de Cervantes no fueron removidos del lugar en que reposaban. La iglesia fue ampliada y modificada con posterioridad a su enterramiento, y por eso ahora se emplean técnicas de georradar para localizar sus restos. Parece ser que ya se han localizado varias bóvedas en el subsuelo de la mencionada iglesia que permiten suponer que en alguna de ellas se encuentran los restos de tan famoso escritor. Esperemos que así sea y puedan ser localizados pronto para honrar como se merece a tan inmortal genio de las letras hispanas. 

domingo, 27 de abril de 2014

CORNAMENTAS IMPERIALES

Napoleón Bonaparte, Napoleón I
emperador de Francia (1804 - 1815)
     En los últimos tiempos, gracias al desarrollo de las nuevas tecnologías, se producen curiosos descubrimientos que remueven asuntos del pasado que dábamos por fiables. En este caso ha sido un análisis de ADN el que ha concluido que entre Napoleón Bonaparte (1769 - 1821) y Luis Napoleón Bonaparte (1808 - 1873) no hay parentesco alguno, cuando siempre se había afirmado que eran tío y sobrino, además de emperadores en dos épocas distintas del convulso siglo XIX francés. 
     Así que, amigos, observen detenidamente las dos imágenes de ambos que acompañan a este artículo, porque, a tenor de lo expuesto, no comparten genéticamente nada, cosa que algún avispado lector afirmará habida cuenta que el parecido físico podría darle la razón.  
Luis Bonaparte,
rey de Holanda (1806 - 1810)
y padre de Napoleón III
     Y es llegados a este punto, cuando se abre la puerta a las diversas teorías que tratarían de explicar la situación recién descubierta, pues la ausencia de parentesco supone, por un lado, poner en duda la propia paternidad de Napoleón Bonaparte (Napoleón I). Pero vayamos de lo más sencillo a lo más complejo, en primer lugar, podría suceder que Luis Napoleón Bonaparte ó Napoleón III (su título imperial), no fuera hijo de Luis Bonaparte (hermano de Napoleón I) y de Hortensia de Beauharnais (hija del primer matrimonio de la emperatriz Josefina, casada en segundas nupcias con Napoleón I. Menudo lío ¿eh? No se preocupen, como ven todo queda en casa y la abuela por parte de madre es a la vez la segunda esposa de su tío. Doble lío.), sino que ésta hubiera cometido una infidelidad a su legítimo esposo, lo cual explicaría que Napoleón III no comparta rasgos genéticos con Napoleón I. 
Hortensia de Beauharnais,
esposa de Luis Napoleón,
madre de Napoleón III
y posible infiel
     En segundo lugar, también podría ocurrir que si nos remontamos más atrás en el árbol genealógico de la familia, el propio Napoleón I no fuera hermano de Luis (padre de Napoleón III) porque la madre de ambos, María Letizia Ramolino hubiera sido, en al menos una ocasión, la infiel a Carlo Bonaparte, el padre, puesto en duda igualmente por el dichoso ácido desoxirribonucleico. Pues sería padre de Napoleón pero no de Luis, o viceversa, lo cual haría temblar la paternidad del general y, luego, primer emperador de la familia. 
     En tercer y último lugar, cabría la posibilidad, abundando en este supuesto, que María Letizia Ramolino hubiera sido infiel en más de una oportunidad y que Napoleón y Luis fueran hermanastros, teniendo únicamente como lazo de unión a su madre, siendo fruto de padres diferentes, que en ningún caso incluirían al cabeza de familia Carlo Bonaparte, algo perfectamente plausible al casarse ésta con 14 años y alumbrar más de una decena de hijos e hijas. 
     Tras exponer este guirigay parental aderezado con ADN, que ha movido los cimientos de la familia Bonaparte, conviene decir que no toda aplicación científica a la Historia resulta tan caótica ni siembra tantas dudas, pues las mismas pruebas genéticas realizadas han ratificado la paternidad de Luis Napoleón Bonaparte (Napoleón III) sobre su hijo Napoleón Eugenio Luis Bonaparte (1856 - 1879), fruto de su matrimonio con la granadina Eugenia de Montijo (1826 - 1920), emperatriz de los franceses. 
Luis Napoleón Bonaparte, Napoleón III
emperador de Francia (1852 - 1870)
     Como anécdota, quedará que el análisis de los restos de los emperadores también ha venido a confirmar las sospechas que ya surgieron en el siglo XIX cuando Jerónimo Bonaparte (hermano menor de Napoleón I y de Luis), tío de Napoleón III le espetó a este último: "¡No tiene usted nada de Napoleón!". ¿Será que cómo suele decir el refrán castellano: "Las mentiras tienen las patas muy cortas", y en aquella época ya existían certezas sobre las cornamentas que se gastaban en la familia? Sea como fuere y a la espera de la conclusión de este curioso estudio, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que algunas testas imperiales no estaban solamente coronadas, gracias a Dios que los marcos de las puertas palaciegas suelen ser altos y sus techos más, de lo contrario alguno ó algunos hubieran sufrido fortísimos dolores de cabeza, además de los que ya les proporcionaban el ejercicio del poder. 

domingo, 13 de abril de 2014

SEMANA SANTA

     De entre las ventajas del uso de internet y las digitalizaciones que se producen en los diferentes archivos, tanto públicos como privados, es la aparición en ocasiones de documentos curiosos que nos muestran lo mucho que hemos cambiado... o no. Por ello, traigo a colación el siguiente video extraído de los fondos del NO-DO, que aunque contiene errores de documentación, está muy relacionado con la forma en que se vivían en 1964 los próximos días en nuestra ciudad.
     Os dejo el enlace aquí. 

Felices vacaciones a todos y todas. 


lunes, 31 de marzo de 2014

LA PUERTA DE MENIN

Puerta de Menin. Ypres (Bélgica)
     Como todos, o casi todos recordaréis, este año se conmemoran los cien años del inicio de la Primera Guerra Mundial (1914 - 1918). Muchas noticias surgirán a lo largo de los próximos meses sobre este acontecimiento que, de forma tan traumática, marcó a la generación que la sufrió y, por ende, a las posteriores.  Pues bien, hoy, leyendo un artículo sobre rutas que transcurren por los antiguos campos de batalla, he hallado una ceremonia diaria de recuerdo a los caídos en el conflicto que me ha resultado curiosa y me gustaría compartir con los que os tomáis la molestia de leer estas páginas.
Aspecto del león y la placa que coronan el memorial
     En la ciudad de Ypres (Bélgica), existe un monumento dedicado a los soldados británicos y de la Commonwealth que cayeron durante los sangrientos combates que tuvieron lugar entorno a la localidad, y cuyas tumbas son desconocidas, pues sus restos no pudieron ser identificados o sus cuerpos nunca fueron recuperados. Se trata de la "Puerta de Menin", diseñada por Sir Reginald Blomfield e inaugurada el 24 de julio de 1927 en la salida este de la población, justo en el mismo sitio por donde salían las tropas camino del frente. La forma del monumento desde el exterior es la de una puerta de acceso a la ciudad, pero su interior está convertido en un memorial al estilo de los arcos de triunfo. Allí en sus muros, los nombres de 54.896 soldados de la Commonwealth rescatan del olvido el sacrificio que hicieron entregando sus vidas.
     Los ciudadanos de Ypres decidieron que como forma de gratitud hacia aquellos que contribuyeron a la liberación de Bélgica, desde el 2 de julio de 1928 todos los días se celebraría una pequeña ceremonia. De manera que, diariamente, a las 20'00 horas se corta el tráfico y una corneta entona el "Last Post", en ocasiones acompañada de desfiles y honores que prestan diferentes unidades militares, todo ello ante la atenta mirada de curiosos y turistas. Para el anecdotario quedará que durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial (1939 - 1945) no pudo llevarse a cabo en el lugar, así que se trasladó el acto a Surrey en el Reino Unido, pero el mismo día de la liberación de Ypres regresó, mientras aún se combatía en otras zonas de la ciudad.

domingo, 9 de marzo de 2014

FUNERAL PARA UNA PIERNA

El general Antonio López de Santa Anna (1794 - 1876)
     En ocasiones topamos con historias curiosas fruto de la megalomanía de muchos mandatarios mundiales. Es el caso del general Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón (1794 - 1876), un militar y político mexicano que rigió los destinos de su país hasta en once ocasiones, que se dice pronto, llegando a utilizar el título de "Alteza Serenísima" para enmascarar un gobierno más que dictatorial. 
     El motivo de traerlo a estas páginas es porque en una de sus múltiples guerras emprendidas contra todo y contra todos, durante el bloqueo francés al puerto de Veracruz (1838), en el marco de la conocida como "Guerra de los Pasteles", un cañonazo le voló la pierna. Sin duda, es una de esas cosas que duelen mucho, sobre todo si te las hacen así por las bravas y sin anestesia que valga. La añoranza por el miembro amputado tan traumáticamente le hizo organizar un funeral de estado para su perdida extremidad en la Ciudad de México, como si fuera para él mismo. Exhibida en un cofre y con sus vendas fue paseada por toda la ciudad, siendo aclamada por el pueblo que valoraba así su heroísmo. Al final terminó recibiendo cristiana sepultura, mientras la gente ya le apodaba por el país como "el quince uñas", otra cosa no, pero guasa un rato. 
     No corrió mucha suerte el descanso eterno de tan pedestre miembro, pues en los cambios de gobierno que se producían frecuentemente fue desenterrada para causarle todo tipo de daños, ya que no pillaban nunca al dueño del cuerpo completo, que la sustituyó por otra artificial para paliar su nostalgia y corregir sus andares. Ya lo dijo Don Quijote: "Cosas veredes, amigo Sancho". 

sábado, 22 de febrero de 2014

75 AÑOS SIN ANTONIO MACHADO

     Tal día como hoy de hace 75 años fallecía en Colliure (Francia) Antonio Machado, el poeta de la llamada Generación del 98 cuya infancia parafraseando sus versos "son recuerdos de un patio de Sevilla", el mismo que trató con figuras literarias de la talla de Pío Baroja, Rubén Darío, Federico García Lorca, Miguel de Unamuno, Valle-Inclán y Oscar Wilde, el que se dedicaría a la docencia de francés por institutos de Soria, Baeza, Segovia y Madrid, dedicando un desgarrador poema a un olmo seco. También, como muchos otros, el que se vería abocado al triste peregrinar y al duro exilio por causa de la guerra civil que asolaba los mismos campos a los que tanto cantó en sus rimas. 
     Su cuerpo reposa bajo el polvo de una país vecino, como canta Joan Manuel Serrat, sus versos, al contrario, son inmortales.

domingo, 26 de enero de 2014

ANÉCDOTAS HISTÓRICAS (III)

Escena del huevo en un grabado de William Hogarth (Siglo XVIII)
     Muchas anécdotas, curiosidades y enigmas sobrevuelan la figura de un personaje histórico tan notable como Cristóbal Colón, descubridor (para unos) ó "encontrador" (para otros) de América. Siendo una de las figuras que más contribuyeron a cambiar el mundo de su tiempo y configurar una forma de vida que trazaría los siglos venideros, de él se desconoce a ciencia cierta su origen, su actuación anterior a ser descubridor con sus tejemanejes reales en la Corte de los Reyes Católicos, e incluso tras fallecer, su lugar exacto de enterramiento. 
     Pero el motivo de traer a colación al descubridor-encontrador, permítaseme la expresión, es la conocida como anécdota del huevo de Colón. Cuentan que tras realizar su travesía marítima, de regreso a los andurriales castellanos, en el transcurso de una comida con ciertos nobles, status que el mismo Colón había alcanzando tras el descubrimiento, al convertirse en Almirante de la Mar Océana, en virtud de las "Capitulaciones de Santa Fe" (1492) suscritas con Isabel y Fernando, un noble le espetó a Colón que si él no hubiera encontrado las Indias otro cualquiera lo habría hecho. Este comentario debió de escocer al navegante, de manera que tomó un huevo cocido y retó a los presentes a ponerlo de pie sobre la mesa. Obviamente, ninguno fue capaz de conseguirlo, de forma que al llegar el turno al Almirante, tomó el huevo y tras un pequeño golpe contra la mesa, el huevo permaneció en posición vertical, ante el asombro de los presentes.
El Huevo de Colón (Sevilla) de Zurab Tsereteli (1995)
     Visto lo visto, todos debieron de comprender que don Cristóbal era todo un personaje y que las metas, grandes o pequeñas, parecen más fáciles de conseguir una vez alcanzadas. Aunque la anécdota se hizo tan inmortal, que incluso un monumento en Sevilla y una canción de la Orquesta Mondragón, rememoran este hecho.