sábado, 3 de marzo de 2012

EL DESASTRE DEL 98

Almirante Montojo (1839 - 1917)
     La pérdida de las colonias españolas de ultramar (Cuba, Puerto Rico y las islas Filipinas) fue un duro golpe para España. Las islas eran consideradas como territorio peninsular y su independencia ponía fin al viejo imperio español que databa de la época del descubrimiento de América (1492) y que se había visto mermado a principios del siglo XIX cuando, durante la "Guerra de la Independencia" (1808 - 1814), muchos territorios de Centroamérica y Sudamérica proclamaron su separación de España. 
Almirante Cervera (1839 - 1909)
     Pero el conocido como "Desastre del 98" fue tal porque vino precedido de sendas derrotas militares ante las fuerzas navales de los Estados Unidos de Norteamérica. La primera de ellas se produjo en Manila y fue la "Batalla de Cavite" (01-05-1898). Allí, el almirante Patricio Montojo, tal y como había pronosticado,  contempló como su anticuada flota era aniquilada por la escuadra del comodoro George Dewey. Montojo planteó una defensa feroz y, a la postre, inútil, pero su adversario llegó a reconocerle años después que se había defendido de forma muy dura. 
Crucero "Almirante Oquendo"
     La segunda de las derrotas se produjo en Santiago de Cuba el día 3 de julio de 1898, cuando cercado por una fuerza superior y ante la proximidad de las tropas americanas desembarcadas en Guantánamo, el almirante Pascual Cervera decidió hacerse a la mar y plantar batalla a la escuadra del almirante Sampson. Dando una lección de bravura militar y al mando de los cruceros Cristóbal Colón, Infanta María Teresa, Vizcaya, Almirante Oquendo y de los destructores Furor y Plutón atravesó, de uno en uno, la estrecha bocana que daba acceso a la bahía de Santiago de Cuba y salió a mar abierto donde fue objeto del fuego combinado de los navíos estadounidenses. Sólo el "Plutón" fue hundido por los disparos, los demás barcos, muy dañados y ante la imposibilidad de escapar, fueron embarrancados cerca de las playas por sus capitanes para impedir que cayeran en poder del enemigo. 
Restos del crucero "Almirante Oquendo" en la actualidad
Más de 100 años después, en esos mismos lugares continúan durmiendo el sueño de los justos con sus fantasmales cañones mirando al cielo caribeño, siendo una atracción para los turistas. 
     Cuando las noticias del desastre naval fueron conocidas en la península, una fuerte sensación de pesimismo se extendió entre la población. En ese momento se apeló a la famosa frase que décadas atrás había utilizado el almirante Casto Méndez Núñez: "Más vale honra sin barcos, que barcos sin honra".

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